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[sep 2007] Curso DIRf en La Herradura con Clare Gledhill
El curso de la Tromba

Crónicas de los alumnos del curso celebrado en La Herradura (Granada) entre los días 21 y 25 de septiembre de 2007.

 

(Crónica de BS) Cuando a mitad de la mañana del primer día alguien entró en  el aula con dos bolas de granizo del tamaño de una pelota de ping pong, no  podíamos suponer que esto era sólo el comienzo de la aventura. A mediodía,  mientras comíamos en el puerto, la tormenta se mostró en todo su esplendor.  Eramos incapaces de ver los barcos amarrados apenas a diez metros de  nosotros. ¿Qué más podía pasar? En seguida, nos avisaron que la base estaba  inundada y tuvimos que sacar rápidamente todos los equipos y materiales.

No obstante ocurrir algo tan dramático y que probablemente no olvidemos en mucho  tiempo, ha sido un lujo para todos nosotros poder contar con dos instructores de esa categoría en un mismo curso. Dadas las contingencias producidas, no fue nada fácil conseguir terminar todo el programa en los cuatro días previstos. No puedo dejar de agradecer a todo el personal de Buceo La Herradura el apoyo que nos han prestado (ojalá  hubiera muchas bases así en España) y dedicarle unas letras a mi compañero de fatigas, Andrés, el cuál me enseño una lección que no olvidaré jamás: "Hay momentos en la vida de un hombre en los cuales es mejor ir para atrás que para adelante".

 

 

(Crónica de ALE) Mi intención era, en principio, realizar una breve crónica  sobre algunos detalles y anécdotas pero finalmente he preferido explayarme  en cómo se desarrolla un curso como éste y lo que se puede esperar del mismo,  junto a mi valoración y a las sensaciones personales experimentadas. Espero que no  sea demasiado peñazo, pero es el tipo de información que me hubiese gustado  encontrar antes de realizarlo. (Si alguien prefiere que no le desvelen lo  que se puede encontrar en el curso ahora sería un buen momento para dejar de  leer).

Realmente mi preparación del curso empezó algunas semanas antes. Aunque los  instructores no recomiendan entrenar previamente los ejercicios para no  desarrollar malos hábitos, no quise aparecer por allí sin haberme echado  nunca una bibotella a la espalda. Me alquilé una y empecé a hacer algunas sesiones de piscina unido a un poco más de ejercicio físico para estar en  forma para la ocasión. En mi opinión, ambas cosas ayudaron positivamente. El  día antes al inicio fue quizá el de mayor tensión con los preparativos del  equipaje y del equipo, intentando no dejar nada atrás y verificando que todo  funcionaba correctamente. Otra buena decisión fue aprovisionarse de frutos secos y barritas energéticas para ir reponiendo fuerzas  entre sesiones. Fue complicado conciliar el sueño esa noche.

 

 

El primer día de curso empezó con madrugón. Lo primero que hicimos fue un chequeo del  material que llevábamos para ver si era el "correcto". Más o menos todos salimos bien, salvo algún que otro detalle. Las sesiones teóricas  transcurrieron en general en forma de charlas, bien en el aula del centro con el  soporte de diapositivas, bien en el  exterior, más informales . En esta primera sesión teórica, nos mostraron tanto las líneas generales de lo  que es la GUE, como sus objetivos. Entrando más en materia, hablamos de  flotabilidad, trim, posición correcta, problemas del lastrado  incorrecto -especialmente los generados por un traje húmedo-, etc.

Durante el almuerzo empezó a diluviar como nunca se había visto en la Herradura. Innumerables comercios y casas se inundaron, cayó granizo como piedras, las carreteras se cortaron, se cayeron puentes, los móviles dejaron de funcionar, al igual que se cortó la electricidad y el agua. En uno de los momentos en los  que la electricidad volvió, aprovechamos para ver videos de los 5 ejercicios  básicos, a saber: quitar el regulador de la boca y volverlo a poner, cambiar  el regulador clipando el primario, donación y despliegue del regulador  primario con gestión correcta del cable del foco, vaciado parcial de mascara  y retirada de mascara.




El segundo día y sucesivos comenzamos a las 9:00 de la mañana. Lo primero que teníamos pendiente era superar la prueba física planeada para la jornada anterior. Como perdimos la cita para la piscina, decidimos hacer la prueba en el mar.  Pude constatar que nadar en el mar, con el agua fría, sin ver el fondo y  recién levantado, es mas difícil que en una piscina. Tanto las pruebas de natación como  las de apnea, que en la piscina había superado con holgura, aquí fueron justitas, justitas.

De vuelta al centro, empezamos a entrenar la postura del trim tendidos sobre  una mesa pequeña (cabeza arriba, muslos elevados apretando el culo, rodillas  en ángulo y tobillos doblados). El símil que usaron fue que el cuerpo debería adoptar la forma curvada de una sonrisa (la sonrisa aquí realmente estaba más en la cara de los espectadores que en la del sufrido compañero tendido en la mesa). Sucesivamente fuimos practicando los distintos tipos de  patada (patada de rana, rana modificada, flutter, flutter modificado y patada  hacia atrás). A continuación siguió la teoría de Nitrox. Señores, para la GUE el  aire no existe. Si queremos bucear DIR hay que bucear con Nitrox. La mezcla  estándar para el curso en inmersiones hasta 30m es el Nitrox 32 y todos los  cálculos y reglas nemotécnicas que se enseñan son para esta mezcla. A  renglón seguido, se nos enseño la forma de etiquetar las botellas y cómo verificar el contenido del gas.

Ya en la barca se nos instruyó sobre el significado de las siglas nemotécnicas GUE EDGUE,  orientadas a la planificación de las inmersiones. Una vez en el agua, se nos  explicó la forma de chequear el equipo y el de nuestro compañero siguiendo  el protocolo de empezar por la cabeza e ir bajando en una secuencia lógica.  Se chequean las gafas y las válvulas, despliegue del latiguillo, inflado de  alas y seco, luces, instrumental, etc., en una especie de coreografía que  Clare y Armín ejecutaban como si de un baile se tratara en menos de un  minuto, mientras que a nosotros nos llevó unos 10 o 15 min. Interesante  también comprobar que no haya fugas de aire en los latiguillos antes de  iniciar la inmersión (bubble check). Esta rutina se repitió ya en todas las  inmersiones.

El descenso fue un poco caótico. Realmente no sabes si mirar a tu compañero,  mirar al instructor, mirar a la otra pareja, si debes bajar o si debes  esperar. Unos paraban, otros bajaban mientras otros subían pero, al final, conseguimos  llegar al hilo del fondo e iniciar el recorrido. Mi primera sensación fue la  de llevar la cabeza presionada hacia abajo con la grifería. Apenas sí podía  levantarla y, por tanto, apenas podía ver más de lo que tenía directamente  debajo. Como nos dijeron que el suelo era nuestro amigo y que nos pegásemos a él lo máximo posible, mi percepción del entorno quedó gravemente mermada. El  circuito de hilo nos llevó a un círculo en el que los instructores  desarrollaban primero los distintos tipos de aleteo dentro y después  nosotros debíamos repetir en fila siguiendo el hilo.

Respecto del ascenso, llevábamos instrucciones de seguir la referencia visual del instructor y subir a su ritmo. Me sorprendió mucho la velocidad a  la que subía Clare, acostumbrado a realizar mis ascensos mucho más lentos.  Resulta que los 9 m/min es más rápido de lo que yo creía. También me  sorprendió la rapidez con la que desaparecía de la cota una vez que daba la  señal de subir a la siguiente. Tras finalizar la inmersión, y todas las  posteriores, nos daban una charla sobre cómo lo habíamos hecho, marcando los  puntos débiles y los fallos, pero con buen tono y a la vez animando al  personal y resaltando los detalles positivos.

 

(las tres primeras fotos, gentileza de Carlamar)

El tercer día fuimos introducidos en los distintos "drills" en seco. El V-Drill lo hacíamos sentados en el suelo con el equipo completamente montado  a la espalda. Era fácil olvidarse de mover la mano que aguanta la luz cuando  se cierra una válvula o purgar algún regulador antes de metérselo en la  boca. El S-Drill lo practicamos de pie con los reguladores cogidos con  bridas a la placa y frente a frente con el compañero. En líneas generales, hay  una fase "explosiva" en el que el donante despliega el latiguillo largo de  su cuello y prácticamente se lo enchufa al receptor, seguido de otra fase en  la que, una vez recuperado el control, se procede a recoger y organizar cada  uno su equipo y decidir la dirección de avance. Fue bastante divertido  hacerlo en tierra. En general rara era la vez que salían de tirón. En ambos  "drills" fallábamos en algún paso y en la siguiente repetición se fallaba en  otro distinto, pero a fuerza de repetirlos cada vez iban saliendo más  fluidos. Tuvimos teoría sobre la gestión del gas, los conceptos de deco  mínima, gas mínimo para realizar la inmersión, cómo calcular nuestra tasa de  consumo personal, etc.

La segunda inmersión estuvo dedicada fundamentalmente a practicar la patada hacia  atrás y el giro de helicóptero. Para mi gusto, la patada hacia atrás es la  mas difícil de todas y llevó un buen rato conseguir algo de desplazamiento (si no hubiese practicado antes del curso, creo que ni me hubiese movido). La  segunda parte de la inmersión fue dedicada a ejecutar los 5 ejercicios  básicos anteriormente mencionados y hacer el cambio de foco a linterna de  backup. Para esta inmersión cambié el ángulo de mis reguladores para dejar  más espacio para la cabeza, consiguiendo un mayor campo de visión aunque aún  algo forzado. Por lo visto esta es una situación a la que hay que  acostumbrarse porque la cabeza siempre va tocar la grifería. Para poder ver más hay una tendencia natural a girarse hacia arriba mandando al garete el  trim.

En la tercera inmersión poco a poco se iba pasando el protagonismo a los propios alumnos para que estos discutieran en superficie el desarrollo de la  inmersión (GUE EDGUE) y se fueron definiendo las parejas fijas para los  sucesivos buceos, fomentando el espíritu de equipo. El agua estaba orientada a practicar el S-drill y el V-drill, en este caso siempre marcados  de cerca por los instructores al ser maniobras algo más delicadas. También  se practicó un ascenso controlado con deco mínima (paradas de 30 segundos a  9, 6 y 3 metros con 30 segundos de ascenso entre cota y cota). Al final de  la jornada ya se acusaba el cansancio y las agujetas.

 

 

Ell último día empezó con un poco de nervios al pensar que era la última jornada y que nos iban a evaluar, sin saber exactamente lo que tendrían en cuenta. La cuarta inmersión estaba orientada fundamentalmente al lanzamiento de boya. Tras la demostración en el agua, yo fui el primero en probar y no  recuerdo haber hecho un lanzamiento tan desastroso en toda mi vida. Todo lo  que podía haber salido mal, salió mal (spool que se cae de la mano,  dificultad para anudar el spool a la boya, enredo de hilo, carrete pillado con el guante... un autentico desastre). Finalmente pongo aire en la boya y ésta no sube; vuelvo a poner más aire y tampoco sube. La explicación al  misterio no era que el aire no entrara en la boya como yo pensaba, sino que  Clare estaba estratégicamente situada encima bloqueándola y esperando a que  mirásemos para verificar que había vía libre antes de soltarla.

La segunda parte de la inmersión fue la subida controlada a superficie de un  buzo inconsciente. Fue muy interesante ver como Clare manipulaba y subía a  alguien de mucha más envergadura. A la hora de hacerlo yo lo pasé casi  peor haciéndome el muerto y ascendiendo piernas arriba, que subiendo a mi  compañero.

La quinta inmersión ya no se hizo en grupo, sino que Clare bajaba con dos alumnos cada vez para evaluarlos. Aquí la inmersión debía plantearse como un  buceo tranquilo con tu compañero, tal y como lo haríamos al terminar el  curso con los procedimientos enseñados.

A modo de conclusión, no se debe pensar que de este curso se sale hecho una  especie de superbuzo, sino más bien lo contrario; te das cuenta lo poco  preparado que estás para afrontar los retos del buceo técnico de mayor  nivel. Puede asimilarse al salto cualitativo que supone realizar un curso  básico de buceo para aquel que nunca ha buceado antes. Si realmente no estás  algo familiarizado con la configuración técnica antes del curso, se hace  bastante complicado (ojo, distinto es el caso de la modalidad recreativa).Es difícil que alguien que no tenga algunas nociones - aunque sean erróneas -,  de una patada de rana, una patada hacia atrás o un giro de helicóptero vaya a  conseguir ejecutarlo correctamente con sólo practicar unas horas. Cada  inmersión introduce elementos nuevos con lo que realmente no hay mucho  tiempo para consolidar los anteriores.

Realmente lo que conseguimos con el curso es saber cómo se tiene que hacer  lo más básico de forma que sepamos reconocer cuándo y dónde lo estamos haciendo mal y, por tanto, tener la posibilidad de entrenar a posteriori de  forma correcta. Son muchas las dudas que se resuelven en el curso, pero son  muchas más las que se plantean después. Entiendo por tanto que, mas que una  ejecución perfecta en los ejercicios, lo que se valora realmente es haber  entendido las distintas técnicas y mostrar una actitud tranquila y positiva  por parte del buceador, con un comportamiento tranquilo, seguro y atento al  entorno (muy especialmente en su relación con el compañero, verdadero eje  fundamental de todo el sistema).